En varios puntos del recorrido, el paisaje se abre y regala vistas muy agradables del entorno de Medina Sidonia. La campiña gaditana se extiende en suaves colinas, con ese verde intenso en invierno y tonos dorados cuando llega el calor.
No es un mirador espectacular de vértigo, pero precisamente ahí está su encanto: es un paisaje sereno, de los que se disfrutan sin prisa, perfecto para parar, respirar y, por qué no, sacar alguna foto.